sábado, 28 de diciembre de 2013

ESPAÑA: SINIESTRA PROLIFERACIÓN DE IMÁGENES DEL NIÑO JESÚS HACIENDO "BALCONING"


Una de las más estupefacientes imágenes que le asaltan al paseante atento en este periodo del año es la de esos estandartes, alfombrillas, felpudos o lo que sean, que creyentes sin complejos (ni un sentido estético demasiado exigente) cuelgan del balcón con la imagen de Jesús niño impresa a todo color, casi siempre un fondo bermellón solemne como el que Goya usaba para dar realismo a su crónica del 2 de mayo.

Un juicio apresurado podría llevarnos a interpretar esa desprejuiciada exhibición como indicio del arraigo de una novedosa advocación: el Jesús del pañal milagrero, el santo niño del padre incierto, el patrón de los supervivientes de infanticidios en masa (nadie parece preguntarse por los motivos del incomprendido Herodes), ..., o de una campaña anti-abortista del Foro de la Familia.

Uno, que adolece de un primitivismo indigno de su edad, no puede evitar pensar en que han puesto al niño Jesús a curar al frío aire de diciembre cual longaniza, o, mejor aún, cual jamón 4 Jotas esperando ser cortado en finas obleas y consumido en la Eucaristía. Sólo que en este caso lo que aún no se ha producido es la matanza: el producto ha de madurar hasta la Pascua, cuando será sacrificado -en la llamada Pasión- y comenzará su distribución y consumo en las más selectas parroquias.

Y, como diría el ministro de Interior, no ponerse nerviosos, que hay hostias para todos.

¡Buen provecho!
 

Pasatiempo navideño: encuentre las siete diferencias. Nivel de dificultad: medio-bajo.



(posesodegerasa)

martes, 26 de noviembre de 2013

"BLUE JASMINE", IMPLACABLE CUENTO MORAL



Noviembre no significa solo frío o acortamiento de los días. Para los cinéfilos de pro es también el mes de nuestra cita con un nuevo film de Woody Allen. El de este año, "Blue Jasmine", es un relato amable en las formas, pero singularmente amargo en su trasfondo, acerca de la deriva emocional y existencial de una millonaria neoyorkina venida a menos -deslumbrantemente interpretada por una Cate Blanchett en estado de gracia en el que es sin duda su mejor papel en la pantalla (no me extrañaría que la otorgasen cierta estatuilla dorada a cuenta de su magistral encarnación de esta "fashion victim")-, mujer florero de un tiburón de las finanzas, Hal (Alec Baldwin), cuyos turbios manejos le han conducido a la caída (prisión, ruina y suicidio), con el consiguiente desamparo de su viuda, personaje neurótico, insincero y eternamente dependiente de un complejo cóctel de antidepresivos (o de un trago de vodka sustitutivo).

Forzada a buscarse la vida, Jasmine abandonará Nueva York, donde la resultaba humillante verse atendiendo en una zapatería a las pijas a las que antes invitaba a sus fiestas. Recurre entonces a una hermana adoptiva, la positiva y vital Ginger (Sally Hawkins), a la que Hal había estafado cuando, como única concesión del destino, se vio poseedora de una pequeña fortuna gracias a un premio de lotería. Instalada con ella en su modesto piso de San Francisco, va desmoronándose a cámara lenta, mientras manipula a su anfitriona, auténtico imán de perdedores y fracasados, pero que sabe sobreponerse a la adversidad.

Un lúcido pesimista que sabe hacernos reir.
"Blue Jasmine" está transida de un moralismo (diría incluso que de una moralina) extraño al cine previo del genio neoyorkino, como si la edad le hubiese vuelto un tanto sentencioso. Sus personajes son los caprichosos, autocomplacientes e inmaduros habitantes de un mundo de apariencias que, parece decirnos el autor, es inevitablemente el nuestro. Es de una reconocible mediocridad la cómoda ignorancia, el no querer saber de la protagonista, quien decía haber firmado siempre los papeles que le ponía delante su marido no por confianza en su buen hacer (algo sospechaba de cómo se ganaba la vida), sino porque, como él le recuerda en uno de los flash-backs en que abunda el relato, lo mejor era disfrutar de su lujoso tren de vida sin hacer preguntas.

Nota malévola: ¿No recuerda inequívocamente a cierta Cristina que, por cierto, no es la de "Vicky, Cristina, Barcelona", sino la que podría protagonizar "Iñaki, Cristina, Pedralbes"? Con la diferencia de que la Jasmine de Allen reacciona cuando se sabe engañada por su marido (no explico cómo para no frustrar la sorpresa), mientras que la infanta de España prefiere asumir el papel de sufridora, siguiendo el ejemplo de su regia madre.

El sólido relato de Allen pivota sobre el precio a pagar por la mentira, algo que arruina la gran oportunidad de Jasmine cuando conoce al pretendiente ideal (Peter Saasgard) para rehacer su vida, pero es incapaz de sincerarse con él. Diríase que el único dique que puede contener su lento pero imparable descenso hacia el desequilibrio mental, que poco a poco se va adueñando de ella, es el espejismo de lujo y "glamour" que solo una posición económica desahogada puede otorgarle, previo pago -eso sí- de un peaje que no es sino la superficialidad y la inautenticidad de un papel cada vez más exigente y devorador, a cuya altura finalmente no sabe estar (incluso el nombre que usa en sociedad es falso, pues sustituye al "Jeanette" original, que no le resulta tan "fashion").

Parece exagerado afirmar -como han hecho algunos medios- que nos encontramos ante el pronunciamiento de Allen sobre la actual crisis financiera, puesto que tal dictamen convierte la mirada atenta y amable del cineasta sobre una historia anecdótica en una sentencia categórica. Lo que el director realiza es la minuciosa disección de una clase social desesperantemente autista, cuyo anquilosamiento intelectual y moral ha agravado la crisis que padecemos.

Todos los personajes de esta implacable tragicomedia son, en mayor o menor medida, víctimas y culpables de su apuesta por el fingimiento, por la conveniencia, ya sea por inmadurez como Ginger, por la aspiración al éxito como el personaje protagonista, por la conveniencia de una imagen por parte del diplomático que pretende brevemente a la protagonista hasta que descubre que esa mujer, por su pasado, no encaja con sus pretensiones de ascenso en la política, o por otros variados y mezquinos -y, por tanto, muy humanos- motivos.

 Algun@s nunca consiguen superar el pasado.
Curiosamente, son dos personajes masculinos los únicos que escapan a este juego de hipocresías, Chili (Bobby Cannavale), el novio de Ginger, un rudo y testosterónico currante que no se complica mucho la vida -se diría una especie de "Homer Simpson" en estado embrionario, presentado por el director con una refrescante mezcla de patetismo (hasta su apodo es ridículo) y simpatía-, y Danny (Alden Ehrenreich), el hijo de su fallecido marido, estudiante de Harvard con un prometedor futuro que lo deja todo al saber que su padre es un estafador que ha arruinado a numerosas personas abusando de su confianza, y al que Jasmine reencuentra en una modesta tienda de instrumentos musicales, pero con el que no puede reconstruir ningún lazo del pasado: es el único, de todo el elenco de personajes de la trama, que ha roto con el ayer, y, sin concesiones, ha rehecho su vida. Su sentido de la independencia le impone rechazar a su madrastra, dejándola sin el asidero del único ser de su entorno que no ha malvendido su dignidad.

Si este resumen, quizá demasiado cercano al "spoiler", de la trama la presenta como una historia lúgubre es porque obvia la chispeante fluidez -marca de la casa- de unos diálogos y situaciones que la dulcifican y revisten de una ligereza que nos hacen no ya digerible, sino a ratos delicioso, lo que se nos cuenta.

Y lo que se nos cuenta es sencillamente el reverso pesimista de aquel eficaz -y tramposo- cuento de hadas capitalista que perpetró Garry Marshall hace más de dos décadas bajo el título "Pretty Woman", y que bien pudo hacer soñar a una Jasmine adolescente con ascender a esa aristocracia del dinero de la que ahora se ve dolorosamente exiliada, tanto económica, como geográfica y emocionalmente. Lo que para una sociedad que se resiste a aceptar la realidad es el fin del estado del bienestar, para ella es el comienzo del declive de un subjetivo estado-del-bien-parecer (mi agradecimiento al doctor Valero por tan feliz hallazgo léxico) que arrasa con su precario equilibrio mental.

Allen la retrata con piedad, pero con un implacable fatalismo, en un momento de su caída en que su situación aún puede hacernos sonreír sin sarcasmo y compadecernos de ella sin cinismo.

Invito al espectador de este absolutamente recomendable film a pensar en qué situación se hallaría nuestra heroína tan solo una semana después de que el guionista la deje sentada en un banco, mintiéndose una vez más a sí misma a través de sus confidencias a una extraña, en una situación simétrica a aquella en que nos la ha presentado hora y media antes, subida al avión que la lleva a San Francisco.

(posesodegerasa)


jueves, 7 de noviembre de 2013

¿LA TAUROMAQUIA ES ARTE? ¿PERO DE QUÉ "ARTE" HABLAN SUS PARTIDARIOS?



Los defensores de la llamada “Fiesta nacional” suelen repetir el manido lema -que no argumento- de que la tauromaquia “es arte”, tópico que jamás han sometido al más somero análisis, puesto que acometerlo les mostraría su absoluta inconsistencia.

Si algo caracteriza al arte es su distanciamiento de la realidad. Tomemos un ejemplo indiscutido de ARTE, así, con mayúsculas. En 1962 David Lean rodó el film que muchos consideran su obra maestra, “Lawrence de Arabia”, reconstrucción de la gesta del coronel inglés que dirigió la revuelta árabe contra el imperio turco. En sus modélicas imágenes vemos al actor Peter O´Toole disparar contra los figurantes que representan a sus enemigos, enemigos que “mueren” ante la cámara, para levantarse ilesos fuera de pantalla cuando el director grita “Corten”. El falso Lawrence no mata ante nuestros ojos a los falsos otomanos. Todo es ilusión. Justamente esa simulación de la realidad -no la cruda presentación de la realidad- es lo que define al arte. En la “Pietá” de Miguel Angel se simula en mármol un cuerpo torturado, no se ofrece al público la carne y sangre de un ejecutado. Nadie exige al actor que interpreta un drama isabelino –Hamlet, pongamos por caso- que muera en escena. Nos basta con que su representación sea convincente. Fingimiento. Sublimación. Arte.

Ése es el “quid” de la cuestión: el arte puede representar actos violentos, pero la representación no es presentación. Quienes exigen el realismo extremo en vez de ilusión son pornógrafos morbosos cuya pretensión va más allá de lo patológico. Piden la crudeza del acto inmediato en vez de la alusión convincente. Necesitan sufrimiento real, sangre real, muerte real. Es la actitud de quien prefiere una infame “snuff movie” al film violento pero inocuo, la inmediatez de la pornografía a la púdica representación del lance amatorio, …

En el brutal primitivismo de la masa, el arte puede -y debe- ser sanguinolento. Cualquier simulación les ofende. Pero es que es justamente la simulación convincente lo que define el arte. El arte es simbólico, es, por naturaleza, un significante, cuyo significado se construye a nivel interpretativo en la mente del espectador, no en la inmediatez de su espacio sensorial. Ignorar ese distanciamiento deslegitima para usar el vocablo “arte” al bárbaro que, ávido de sangre, no quiere realismo, quiere realidad. Y, por tanto, exige víctimas. Hoy en día, el relativo progreso moral de las leyes le impide complacerse en torturas y ejecuciones públicas de sus semejantes. Pero siempre hay animales en cuyo sufrimiento solazarse. Y así seguirá siendo mientras la ley no salvaguarde la integridad de los inocentes, cuyo carácter de seres sintientes les hermana con nosotros.

(posesodegerasa)

lunes, 9 de septiembre de 2013

LUCIO BATTISTI "IN MEMORIAM"


Este blog siempre ha hecho gala de un gusto musical de los más ecléctico, que va de la música electrónica de la llamada "escuela de Berlín" al rap reivindicativo, pasando por Yann Tiersen, el rock bronco y desinhibido de The Who o Queen, el sonido progresivo de los 70, el transformismo musical del superviviente nato David Bowie, el mestizaje de Kiko Veneno o Manu Chao, y, por supuesto, el jazz y la música llamada "culta" o "clásica". Siguiendo con este "totum revolutim", la efeméride que recordamos hoy nos da la excusa para glosar la figura de un gigante de la canción italiana, el único de las tres "B" que no había aparecido aún por aquí (los otros son Angelo Branduardi y Franco Battiato; el buscador interno los localiza fácilmente). Con ustedes, la entrañable figura de un monarca que no dejó herederos.



Hoy se cumplen quince años que nos dejó una de las voces más carismáticas de la gran canción italiana que, de los años 60 en adelante, ha acompañado a varias generaciones. El 9 de septiembre de 1998 los noticiarios del país de la bota abrían sus transmisiones con la noticia de que Lucio Battisti, de solo 55 años, había perdido la batalla contra el cáncer.

Es difícil imaginar la conmoción que se abatió sobre nuestros vecinos. Alguien acertó a sintetizar el alcance de la pérdida sufrida afirmando que "Lucio Battisti puso la banda sonora a nuestras vidas". No hay exageración en la frase.

Dotado de una voz áspera y sentida, proclive al falsete, fue uno de tantos jóvenes talentosos que buscó la fama en los años del "boom" económico italiano, la omnipresente TV y el festival de San Remo, del que se convirtió en habitual. El tándem que formó con el letrista Mogol (seudónimo de Giulio Rapetti) fue una máquina de producir hits incansablemente: "Un´avventura", "Non è Francesca", "Acqua azurra, acqua chiara", "Mi ritorni in mente", etc., además de las versiones que hicieron de su música Mina, Dyango, Patty Bravo, Formula Tre, etc., hasta llegar a las más recientes de Sergio Dalma o Laura Pausini y Juanes.



Pero en el tímido joven que era por entonces Battisti latía una ambición musical que iba más allá de poner voz a himnos generacionales. En los convulsos y fructíferos años en que grupos como New Tolls, Le Orme, Banco del Mutuo Soccorso o Premiata Forneria Marconi acudían al formato LP para dar salida a sus pequeñas pero soberbias sinfonías rock, Battisti supo subirse a ese tren y lanzar, entre 1972 y 1973, esa trilogía inigualable formada por "Il mio canto libero", "Umanamente uomo: il sogno" y "Il nostro caro angelo".

Cada uno de aquellos discos rebosaba sensibilidad y armonía, letras profundamente evocadoras y orquestaciones que sentaban cátedra. Las canciones rompían el molde de la tradición melódica italiana para abrirse a un espacio de pura comunicación inédito para el oyente, o si acaso solo comparable a la creatividad ingenua y poética que practicaba Cat Stevens en el mismo periodo. El éxito desbordó las fronteras de Italia y pronto Battisti lanzó versiones de sus éxitos en francés, inglés, alemán ... y castellano, lengua en la que llegó a interpretar hasta 23 de sus canciones a lo largo de los 70.



Musicalmente, prosigue una andadura inquieta que le lleva, en sucesivos álbumes, a aproximarse a la "bossa nova" ("Anima latina", 1974) o a la música disco ("La batería, il contrabasso, etc.", 1976, que curiosamente, incluye su más lograda aproximación a la música brasileña: el tema "Respirando").



Convertido en una primera figura de la música pop, decidió proteger su vida privada, escondida de la fachada del éxito. Limitó sus intervenciones en televisión y se consagró a una música seria e inquieta que cambió radicalmente cuando en 1980 se produce la ruptura -amistosa- con Mogol (su último álbum juntos, "Una giornata uggiosa", no deja atisbar la menor huella de rutina o cansancio, siendo su escucha una experiencia absolutamente gozosa). Tras un disco de transición ("E giá", 1982) aparece un nuevo colaborador en las letras, el poeta romano Pasquale Pannella, que aporta un sesgo intelectual a su producción (su último álbum -1994- está dedicado al filósofo Hegel).

La producción de Battisti se va espaciando, a la vez que comienzan los rumores acerca de su estado de salud, hasta llegar al fatal desenlace.

Como afirma categóricamente la entradilla, ningún cantante ha ocupado el trono del que Battisti disfrutó durante más de tres décadas. Tal vez Eros Ramazotti haya heredado su timbre de voz, Zucchero su desenfado, Tiziano Ferro su insolencia juvenil o Biaggio Antonacci su calidez, pero su magia, expresividad y creatividad siguen inigualadas, accesibles solo en las grabaciones que la tecnología actual pone a nuestro alcance con la frescura de la primera vez.


martes, 9 de julio de 2013

KLAUS SCHULZE, MÚSICA DESDE MÁS ALLÁ DEL UNIVERSO CONOCIDO




Hay tantos tipos de música como dimensiones constitutivas del ser humano. Existe la música que uno puede tararear. Existe la música festiva. También existe la que abre circuitos insospechados en nuestro cerebro e induce un trance meditativo del que cuesta "volver". A ese tercer tipo de música hay que asociar el nombre de una figura solitaria pero fundamental de la electrónica europea de las últimas cinco décadas: el berlinés Klaus Schulze, un explorador musical de territorios ignotos con más de sesenta álbumes de estudio editados y uno de los pocos músicos que, en solitario, es capaz de improvisar auténticas sinfonías sobre un escenario. Todavía en activo, su pasado está vinculado a bandas tan respetadas -al menos, en sus orígenes- como Tangerine Dream,  de la que fue el batería original, o Ash Ra Tempel, así como a contactos más o menos esporádicos con otros investigadores sonoros como Lisa Gerard, Steve Winwood, Stomu Yamashta o el recientemente desaparecido Pete Namlook.



La música de Schulze, encuadrada en lo que críticos imaginativos dieron en llamar "música cósmica", "música planeadora", "ambient" o "trance" está poblada de secuencias -origen de los "loops" de la electrónica de los 90- y texturas superpuestas que acaban por inducir un efecto hipnótico en el oyente. No es una música de fácil acceso, pero el esfuerzo por entrar en sus claves acaba por recompensarnos de sobra. Como escribe el webmaster de ese blog de referencia que es Otras músicas, otros mundos, "el trance en el que se entra nos transporta a un mundo espacial lejanísimo y muy distinto a todo lo que conocemos; es pura evocación sonora de lo desconocido". Es significativo que, si bien no es exactamente un músico comercialmente reconocido, no hay sintesista actual, de Michel Huygen a Kitaro, que no le reconozca como una de sus influencias. Schulze es, fundamentalmente, un músico respetado por otros músicos.

Como muestra del Schulze más genuino y "difícil", enlazo su álbum de 1975 "Timewind", homenaje a Wagner y candidato a ser considerada una de sus cuatro o cinco obras maestras indiscutibles, puesto que su amplísima discografía da para no dar nunca por cerrada la cuestión de cuál es la mejor. Recomiendo ponerse cómodo y vaciar la mente para disfrutar del "viaje".

domingo, 26 de mayo de 2013

LAS PIEDRAS-GUÍA DE GEORGIA, EL PROGRAMA OCULTISTA EXPUESTO



Las Piedras Guía de Georgia (Georgia Guidestones) son un gran monumento de granito que se encuentra en Elbert County, Georgia, EEUU. A veces se refieren a ellas como el Stonehenge de América. En su estructura está grabado un mensaje compuesto por diez principios o directrices, escrito en ocho lenguas modernas y con un mensaje inscrito en la parte superior en cuatro escrituras antiguas: babilónico, griego clásico, sánscrito y jeroglíficos egipcios.

Aunque relativamente desconocido a la mayoría de las personas, es un eslabón importante para la Jerarquía Oculta que domina el mundo en que nosotros vivimos.



El origen de ese monumento permanece en el misterio porque nadie sabe la verdadera identidad del hombre, u hombres que ordenaron su construcción. En junio de 1979 un grupo desconocido contrató los servicios de la compañía Elberton Granito para construir esta estructura.

En junio del 1979 de junio, un hombre bien vestido, visitó la oficina de Elberton Granite Finishing Company y anunció que él quiso construir un edificio para transmitir un mensaje a la humanidad. Él se identificó como R. C. Christian, pero se puso claro pronto que ése no era su nombre real. Él dijo que representaba a un grupo de hombres que quieren ofrecer la guia a la humanidad, pero casi dos décadas después, nadie sabe quién era realmente R. C. Christian, o los nombres de aquéllos que él representó. Varias cosas están claras. Los mensajes grabados en el Georgia Guidestones se tratan de cuatro campos del comandante: (1) la gobernación y el establecimiento de un gobierno mundial, (2) la Población y mando de la reproducción, (3) El ambiente y la relación de hombre a la naturaleza, y (4) la Espiritualidad.

El monumento es de casi 6 metros de altura y está compuesto por 6 losas de granito que pesan más de 100 toneladas en total. Una losa está en el centro y otras cuatro losas están colocadas en torno a ella. La sexta losa se encuentra en la parte superior de las cinco losas. Todas ellas están alineadas astronómicamente. Además existe otra piedra que está a poca distancia, en el suelo, al oeste de la estructura. Esta última piedra aclara algo acerca de la historia y el propósito de las Piedras Guía de Georgia.

El mensaje consiste en un conjunto de diez directrices o principios. Está escrito en ocho idiomas diferentes, un idioma en cada cara de las cuatro grandes piedras en posición vertical. Si nos movemos alrededor de la estructura según las agujas del reloj y rumbo norte, veremos que los idiomas son: inglés, español, swahili, hindi, hebreo, árabe, chino antiguo y ruso. El mensaje, traducido del inglés, dice así:

1. Mantener la humanidad por debajo de 500 millones de personas, en perpetuo equilibrio con la naturaleza.
2. Guiar sabiamente la reproducción, mejorando la condición física y la diversidad.
3. Unir la humanidad con un nuevo lenguaje viviente.
4. Gobernar la pasión, la fe, la tradición y todas las cosas con una templada razón.
5. Proteger a las personas y a las naciones con leyes justas y tribunales imparciales.
6. Permitir que todas las naciones gobiernen internamente resolviendo sus disputas externas en una corte mundial.
7. Evitar las leyes mezquinas y los funcionarios inútiles.
8. Equilibrar los derechos personales con las obligaciones sociales.
9. Premiar la verdad, la belleza y el amor, buscando la armonía con el infinito.
10. No ser un cáncer para la tierra. Dejar espacio para la naturaleza, dejar espacio para la naturaleza.

Un corto mensaje aparece en la parte superior de las cuatro losas verticales, en un idioma diferente en cada una nuevamente: escritura cuneiforme babilónica (norte), griego clásico (este), sánscrito (sur) y jeroglíficos egipcios (oeste). Este mensaje traducido del inglés es: “Dejar que estas sean piedras guía hacia una edad de la razón.” Esta frase es una referencia al libro La Edad de la Razón de Thomas Paine. El contenido total del mensaje tiene una notable semejanza a la llamada Carta de la Tierra, una declaración de la Iniciativa de la Carta de la Tierra de Mikhail Gorbachev (Green Cross International) y Maurice Strong (Cumbre de la Tierra).

A pocos metros al oeste de la estructura hay otra losa de granito a nivel del suelo. En esta tableta se identifica la estructura y las lenguas utilizadas, las listas de diversos datos sobre el tamaño, peso y características astronómicas de las piedras, la fecha en que fue instalado, y los patrocinadores del proyecto. También habla de una cápsula del tiempo enterrada bajo la tableta, pero no aparecen grabadas la posición, la fecha en la que se enterró ni la fecha en la que se tiene que desenterrar. En cuanto a los patrocinadores dice: “Un pequeño grupo de americanos que buscan la edad de la razón”.

Limitar la población de la tierra a 500 millones requeriría el exterminio de nueve-décimas partes de las personas del mundo. La referencia del Stonehenge americano a establecer una corte mundial prefigura el movimiento actual para crear a una Corte Judicial Internacional y un gobierno mundial. El énfasis del Guidestones en conservar la naturaleza se anticipa el movimiento medioambiental de los años noventa, y la referencia a "buscar la armonía con el infinito" refleja el esfuerzo actual para reemplazar las creencias Judeo-cristianas con una nueva espiritualidad.

¿Cuál es la verdadera importancia del Stonehenge americano, y por qué su mensaje oculto es importante? Porque confirma el hecho que hay un grupo encubierto promoviendo el programa globalista.

(1) reduciendo la población del mundo dramáticamente.
(2) promoviendo el ambientalismo.
(3) estableciendo a un gobierno mundial.
(4) promoviendo una nueva espiritualidad.

Ciertamente el grupo que financió el Georgia Guidestones está detrás del Nuevo Orden Mundial, un nuevo sistema económico mundial, y una nueva espiritualidad mundial. Este grupo, sin embargo, está enlazado con las fuerzas espirituales oscuras. Sin entender la naturaleza de esas fuerzas oscuras, es imposible de entender el desdoblamiento de eventos mundiales

El agujero que ves en la piedra se taladró en la Piedra del Centro para que la Estrella Norte (estrella polar que indica el norte terrestre), pudiera visualizarse a través de él en cualquier momento. Éste era uno de varios requisitos estipulado por R.C.Christian para el edificio del Stonehenge americano y refleja su obsesión con la alineación de las estrellas, el sol, y la luna.


Los ocultistas rinden culto, a menudo, a la alineación y movimiento de cuerpos celestes como la parte del retorno de alguna deidad espacial, invocada a través de las ceremonias religiosas.

(Visto en http://www.narom.org/)

jueves, 17 de enero de 2013

LA LEY MARÍTIMA Y EL CIUDADANO COMO CORPORACIÓN (2ª parte)


Enlazo un video que circula por YouTube que demuestra cómo denunciando la ficción del "hombre de paja" se puede salir airoso de un tribunal de justicia. El hombre que comparece ante el juez -la escena tuvo lugar en Canadá- reivindica su condición de humano soberano y se niega a traspasar la barrera que separa el espacio del tribunal -simbólicamente, hacerlo sería abordar un navío y someterse, de forma inmediata, a la ley marítima-, algo a lo que los agentes, pese al requerimiento del juez, no se atreven a obligarle, impresionados por la autoridad con que les exige que respeten su espacio y no le toquen.

En segundo lugar, pregunta al juez: "¿Quién es usted? Yo no lo reconozco, ni tampoco a usted (el fiscal) ni a usted (el notario)". A continuación, cuando el juez pretende  identificarle citando su nombre y apellidos (usando una fórmula de identificación administrativa, es decir, corporativa) niega ser tal cosa, reconoce sólo su nombre de pila y afirma ser, simplemente, el humano que está allí presente, entregando al alguacil copia de unos documentos (es de suponer que el acta notarial de su renuncia a la ficción del "strawman" y su reivindicación de ser un hombre libre, sujeto solo a la ley natural).

A partir de ese momento el juez se da cuenta de que no puede aplicar una ley de corporaciones a un ser humano, y se retira, anunciando un receso, momento en que el acusado proclama en voz alta: "Que quede constancia de que el juez ha abandonado LA CORTE y EL BARCO". El juicio ha terminado: la causa queda automáticamente suspendida y el acusado abandona tranquilamente la corte, sabiendo que de la acusación bajo la que ha sido citado no puede derivarse ningún perjuicio ya para él ("dismissed without prejudice" es la fórmula anglosajona, desgraciadamente, nadie se ha tomado el trabajo de traducir este video al castellano, aunque su sentido es absolutamente claro).


lunes, 14 de enero de 2013

LA LEY MARÍTIMA Y EL CIUDADANO COMO CORPORACIÓN (1ª parte)


La Ley Marítima es una ley privada internacional que rige, por acuerdo explícito entre las naciones, el comercio operado en los mares. Esta ley, aplicada en un principio exclusivamente a los navíos y su carga, ha sido progresivamente implantada en las cortes de justicia ordinaria mediante una secreta manipulación del lenguaje. Licencias, permisos y otros documentos que se aplican a los vehículos a motor, a los caminos públicos, la construcción de casas o el establecimiento de comercios; toda nuestra estructura de creencias está directamente relacionada con la Ley Marítima.

En su origen, esta ley fue creada para controlar los navíos que atracaban en puerto en busca de recursos para importar y exportar. Es decir, su función era dilucidar asuntos financieros y mercantiles, no civiles. Cuando un producto sale de un barco y entra en tierra extranjera, el gobierno lo reconoce con un certificado que constata la fecha de "nacimiento" del producto en custodia de la nación respectiva. Hoy día, ese mismo certificado se extiende a los seres humanos. ¿Por qué los seres humanos requieren un certificado de nacimiento? ¿No basta con que estén vivos?

La razón es simple: un certificado es un documento que establece una declaración de propiedad. Así pues, cada "certificado de nacimiento" establece una propiedad. Al igual que los certificados de matrimonio, son recibos legales de una propiedad del Estado.

El proceso de extrapolación de la Ley Marítima a las cortes civiles se originó cuando el 9 de marzo de 1933 los Estados Unidos se declararon en bancarrota a consecuencia de la crisis nacida en 1929. Sin dinero para pagar a los bancos privados, desde ese momento el gobierno comenzó a tomar préstamos de una entidad privada, la Reserva Federal, utilizando a sus ciudadanos como contravalor, o propiedad de respaldo, una mercancía que es certificada mediante documentos análogos a los documentos de carga de las bodegas de los barcos: los certificados de nacimiento, matrimonio, desaparición, defunción, etc. Todos llevan en su registro la fecha de expedición, un número de serie, un número de registro o de recibo, la descripción del producto y su estado, y una firma autorizada del informante, que notifica a la institución pertinente. Ese mismo registro que el gobierno mundial quiere imponernos con el microchip, un modo más de marcar a su ganado.

De esta manera, la Ley Marítima modificó el significado de la palabra "persona" de un "ser natural y viviente" a una "corporación". Permisos, impuestos, seguros, multas de tráfico, y todos los demás documentos oficiales sólo se deberían aplicar a personas-corporaciones. Por el contrario, cuando se firma cualquiera de estos documentos se está asumiendo la Ley Marítima, cediendo nuestros derechos naturales de nacimiento. La persona, así, se rebaja al estatuto de una corporación que se crea con su mismo nombre. La única manera de distinguir ambos es que no figure en mayúsculas. "Capitis Diminutio Maxima", pues toda esta falsificación se escribe con mayúsculas. La corporación es una persona artificial, mientras que tú eres una persona natural.

Este engaño es mucho más patente de lo que uno pensaría: cuando uno ve un juicio en Estados Unidos, observa que los testigos están detrás de una barrera de madera, mientras que el abogado defensor debe atravesar esa barrera para entrar a la Corte propiamente dicha, donde el demandante y el juzgado están sentados. Este acto simboliza ni más ni menos que el abordaje de un navío. Desde ese momento, todo lo que acontezca en ese litigio se rige por la Ley Marítima. El juez actúa como un capitán o un banquero, y es responsable del equilibrio entre las dos partes. Por eso siempre hay dinero envuelto en los juicios; el capitán-juez está lidiando con un asunto puramente comercial. Una vez que el montante se paga, el caso se cierra.

Para evitar ser tratado así, hay que negar nuestro asentimiento a "ser una persona artificial", declarando que uno es una persona natural. La Ley Marítima sustituye a la ley civil sólo si la gente acepta someterse a ella.

(Fuente: Rafael Palacios, "Cómo nos robaron la salud, el dinero, el amor ... y el tiempo", Mandala Ediciones, Madrid, 2010)