lunes, 30 de diciembre de 2019

ASÍ SE GESTÓ EL SISTEMA DE ESCLAVITUD “LEGAL” (4ª Parte)



En torno a 1.535, bajo el Rey Enrique VIII, fueron promulgadas las primeras "leyes de pobres", coincidiendo con el primer mandato oficial de registro de nacimientos, muertes y matrimonios por parte de toda parroquia de la Iglesia de Inglaterra (los pobres eran considerados por defecto propiedad de la iglesia).

Las leyes de pobres fueron el primer paso hacia la esclavización encubierta de toda la población de Inglaterra, creando el modelo que todo Occidente adoptaría después, como veremos enseguida:

Isabel I de Inglaterra. Reinó de 1558 a 1603.
Con la Reina Elizabeth I de Inglaterra empezaron a aplicarse un conjunto de medidas que tuvieron por efecto el acelerar la enajenación de la tierra, con lo que las masas de campesinos se convirtieron en mendigos sin tierra.

El Acta de Barracas de 1.588 dispuso que los campesinos necesitaban permiso de la parroquia para erigir viviendas, pues la tierra era del amo: la edificación de casas dejó de ser un derecho personal para convertirse en un derecho otorgado, una concesión (recordemos que los esclavos carecen de derechos, y solo pueden ser objeto de privilegios, licencias y exenciones, por lo que sus derechos ya nunca son considerados inalienables, sino meras concesiones de quien el Estado ha convertido en propietario).

Las leyes concernientes a la administración y cuidado del “pobre” fueron reformuladas a través de la Ley del Pobre (1.601), que introducía un conjunto básico de “derechos” otorgados al pobre, así como la introducción de dos “Supervisores del pobre” (Guardián) en cada Parroquia, elegidos en Semana Santa y financiados a través del primer gravamen (impuesto) a través de tasas locales (llamadas ahora “impuestos municipales”) sobre la propiedad.

Carlos II de Inglaterra, quien reinó de 1660 a 1685.
Bajo el reinado de Carlos II el control de los trabajadores pobres por la Iglesia de Inglaterra fue consolidado bajo el Acta de Liquidaciones (1.662) y el Acta De Auxilio al Pobre (1.662), incluyendo por primera vez la emisión de “Certificados de Liquidación” equivalente a un “certificado de nacimiento, pasaporte y seguro social” enlistados en el documento.

El lugar de nacimiento de un niño era su lugar de liquidación, a menos que su madre tuviera un certificado de liquidación de alguna otra parroquia estableciendo que el niño por nacer estaba incluído en el certificado.

Sin embargo, desde la edad de 7 años en adelante el niño podría haber sido aprendíz y haber ganado una liquidación por sí mismo a través de la llamada escritura de contrato de aprendizaje o de “esclavitud voluntaria”. También, el niño podría haber obtenido una liquidación por sí mismo a través de servicio alrededor de la edad de 16 años.

En aplicación de estas “reformas” a nadie le estaba permitido mudarse de ciudad en ciudad sin el apropiado “Cerficado de Liquidación”, lo que cancelaba otro "derecho natural", el de la libre circulación, que no se podía ejercer ya sin un permiso expreso.

Si una persona entraba a una parroquia en la que él o ella no tuviera liquidación oficial se ponía en marcha una inspección por parte de los jueces (o supervisores de la parroquia).

A partir de esta inspección bajo juramento, los jueces determinarían si esa persona tenía los medios para sustentarse a sí mismo. Los resultados de la inspección eran documentados en un Documento de Inspección.

Como un resultado de la inspección al intruso se le permitiría quedarse o sería desahuciado por medio de lo que fue conocido como una Orden de Remoción, el origen de el equivalente moderno de un “Aviso de Desalojo y Expulsión”.

Como queda dicho, de acuerdo a las diversas actas de liquidación desde el siglo XVII en adelante hasta la introducción de los Certificados de Nacimiento, la emisión de un Certificado de Liquidación era considerado un privilegio, no un derecho.

Si un campesino deseaba mudarse, la parroquia de donde vivía emitía un Certificado de Liquidación como seguro de indemnidad para la nueva parroquia.

Un certificado de liquidación sólo era válido si estaba perforado con los sellos de los supervisores de ambas parroquias y el de los jueces locales, y no era transferible. Este es el mismo modelo de los pasaportes modernos usados hoy en día para ciudadanos enlistados como “P” (Peones o Pobres o Indigentes).

Debido al incremento en el número de “pobres”, en 1.723 se aprobó una nueva ley llamada el Acta de Prueba en Asilo para Pobres (1.723) en la que aquellos que deseaban reclamar beneficios y auxilio como pobre ahora tenían que entrar a un “asilo para pobres”, siendo esencialmente una cárcel para hombres, mujeres y niñosen el que ejecutaban algún trabajo establecido.

Para asegurarse que todos los pobres eran considerados y podían ser identificados, nuevas leyes también fueron introducidas para obligar a los Pobres a llevar una letra “P” sobre su hombro derecho como una marca de su estatus.

Este es el origen tanto de la “P” todavía ubicada como una marca sobre pasaportes modernos y otros documentos “oficiales”, como de la “P” vestida por prisioneros del siglo XX.

A principios de 1.773 con el Acta de Cercado de 1.773, seguida de el Acta de Consolidación de Cercado de 1.801, el Parlamento Inglés “privatizó” masivas cantidades de tierra común para el beneficio de unos pocos, causando que enormes números de campesinos con tierras llegaran a ser “pobres sin tierra” y, por lo tanto, estuvieran en necesidad de asistencia de la parroquia. Las Actas de Cercado son la base del Título de Tierra como es conocido hoy en día.

Debido a el robo “legal” deliberado de tierra bajo leyes de Cercado parlamentario de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el número de pobres se incrementó dramáticamente.

Esto llevó a que fueran introducidas las más horribles y crueles leyes para entregar a una elite de unos pocos el trabajo esclavo necesario para la revolución industrial, particularmente el Acta de Enmienda de la Ley del Pobre (1.834), que establecía que el pobre no podía recibir ningún beneficio a menos que fuera constantemente “empleado” en un asilo-prisión para pobres.

Por consiguiente, a pesar de los tratados internacionales contra la esclavitud, nacía una esclavitud aún peor, una “esclavitud por remuneración” o “esclavitud legal” a través de la cual hombres, mujeres y niños vivieron terribles condiciones y estuvieron trabajando “hasta la muerte”.

A partir de 1.834, vemos apuntalarse el sistema de control de la población en lo referente al registro de nacimientos, muertes y matrimonios, la emisión de documentos y la administración de los “pobres” con una serie de reformas y novedades jurídicas aún más estrictas:

1) En 1834 el Parlamento Británico aprobó el Acta de Enmienda de la Ley del Pobre, la que reorganizó las parroquias de la Iglesia de Inglaterra en uniones que serían las responsables por los pobres en su área y administradas por una Junta de Guardianes de la Ley del Pobre, también conocida como la Junta de Guardianes.

2) En 1.835 fue introducida el Acta de Corporaciones Municipales (1.835), la que efectivamente estandarizó el modelo corporativo para poblados y municipios, incluyendo hacer responsable a la municipalidad con los funcionarios elegidos de la recolección de datos y el servicio de administración.

3) En 1.836 fue introducida el Acta de Registro de Nacimientos y Muertes, la que por primera vez creaba la Oficina General de Registro y la exigencia de registros uniformes de nacimientos, muertes y matrimonios a través del Imperio, por parte de Concejos Municipales y Uniones de Parroquias. De este modo, el 1° de Julio de 1.837, el Certificado de Nacimiento tomó el relevo del Certificado de Liquidación para todos los “pobres” despojados de su tierra por derecho de nacimiento, por ser considerados esclavos legales “de forma voluntaria” con beneficios proveídos por la parroquia/región y financiados por la Sociedad de Lloyds (grupo de servicios financieros proveedor de servicios bancarios y financieros en el Reino Unido y ultramar), tal como ocurre hoy en día.

"Un certificado es un documento que establece una declara-
ción de propiedad" (Diccionario Barron de términos legales)
A partir de 1.871 se fomentaron cambios históricos en la administración de “estadísticas vitales” tales como certificados de nacimiento y certificados de muerte, con la introducción de distritos de salud o “distritos sanitarios”.

El Acta de Gobierno Local de 1.871, el Acta de Salud Pública de 1.872 y el Acta de Salud Pública de 1.875, crearon un sistema de “distritos” -llamados “Distritos Sanitarios”- gobernados por una Autoridad Sanitaria responsable por varias materias de salud pública, incluyendo salud mental, conocida legalmente como “sanidad”. Dos tipos de Distritos Sanitarios fueron creados, siendo éstos Urbano y Rural.

Mientras los distritos sanitarios fueron “abolidos” en 1.894 con el Acta de Gobierno Local de 1.894, la administración de los “pobres” es aún mantenida en parte bajo el concepto de juntas de Guardianes de distrito de salud, incluyendo magistrados y otros “Jueces de Paz”.

Desde 1.990, bajo las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la Convención sobre los Derechos del Niño, el sistema de emisión de certificados de nacimiento como una prueba de un hombre o mujer siendo un miembro permanente de la clase marginal se ha convertido en un sistema internacional.

Una falla fundamental que permanece dentro del Sistema de Certificado de Liquidación (Nacimiento) para el Culto Romano y sus agentes, es que permanece el hecho que un Certificado de Liquidación es prueba que un hombre o mujer deben haber nacido sobre la tierra para que le certificado tenga efecto, a pesar de las subsiguientes presunciones enrevesadas de lo que un certificado en realidad representa.

Si un hombre o mujer no nació sobre la tierra en alguna parte, no se podría emitir un certificado. Por lo tanto, cualquier rechazo o devolución de un Certificado de Nacimiento sirve como evidencia perfeccionada de que un hombre o mujer nació sobre la tierra y patrocina cualquier Declaración Jurada de Verdad, concerniente a sus derechos inmutables a partir de Lo Creador Divino.

Esta “falla” es anulada a través del tratamiento de los hombres y mujeres como tierra ellos mismos, a través de corrupción deliberada de la definición de tierra que incluye a todo lo que ha sido nacido naturalmente o auto-mejorado sobre la tierra.

En otras palabras, la razón  por la que el sistema en definitiva niega a cada ciudadano su participación en la riqueza común, es debido a que ellos son considerados “propiedades muebles” y meras criaturas, menos que esclavos.

Los Certificados de Nacimiento no son “extremadamente valiosos” para el tenedor, en cuyo nombre es emitido el certificado, son considerados títulos valiosos que son comercializados entre entidades privadas internacionales y la élite, mientras que el titular a cuyo nombre está emitido el certificado no tiene acceso a tal valor.

En cambio, por la tenencia del Certificado de nacimiento, el hombre o la mujer esencialmente consienten en ser tratados como un pobre, peón o indigente, y la única obligación de la élite es proveer meras sobras de modo que el hombre o mujer no mueran de hambre o gran enfermedad.

Mientras los Certificados de Liquidación y los posteriores Certificados de Nacimiento son única e intencionadamente diseñados para despojar a los hombres y las mujeres de su legítima herencia a través de esclavitud voluntaria y admisión de ser “pobres”, el sistema de Certificados de Nacimiento es totalmente ilegítimo, un sistema global de fraude y crímen organizado que debe ser denunciado.

(Fuente: http://elindagador.cl/)

domingo, 29 de diciembre de 2019

LAS LEYES QUE NOS ESCLAVIZAN AL IMPERIO ROMANO Y A LA CORONA BRITÁNICA (1ª parte)



El traslado de la Nobleza Negra Veneciana a Londres marcó el momento en que la Corona británica asumió la gestión administrativa del poder reservado al Papado a través de la Ley Divina y diversas bulas papales a lo largo de la historia, como Unam Sanctam, Romanus Pontifex, Aeterni Regis y las disposiciones del Concilio de Trento. Ese poder fue complementado con el Cestui Que Vie Act y la Ley del Mar o Almirantazgo que hoy en día definen el sistema vigente para la organización de la propiedad, el derecho, el dinero y por tanto la política; y para el cual los seres humanos somos meras corporaciones o vehículos del poder papal y de la Corona.

Vaticano y la Corona Británica posseen tu cuerpo físico a través de la banca internacional



Ley Divina, Unam Sanctam, Romanus Pontifex, Aeterni Regis, Concilio de Trento y Cestui Que Vie

El sistema actual que se basa en el concepto de propiedad y en la filosofía de Aristóteles fue creado por los antiguos romanos. Aquel sistema sostiene que todos los seres humanos somos bestias susceptibles de ser gobernadas y esclavizadas.

Una bula pontificia es un documento escrito en latín sobre asuntos políticos y religiosos que para evitar falsificaciones lleva un sello de plomo con una serie de validaciones internas y externas que consiguen el nombre del papá que la promulga y el año de su publicación.

La leyenda negra asevera que las bulas papales originales habían sido escritas sobre piel de niños sacrificados o de personas de mente brillante opuestas a la iglesia católica y que se archivaron en las bóvedas del Vaticano. Sin embargo, las que hoy pueden verse allí son copias escritas en piel animal. Las copias originales de estas bulas no están visibles al público general, y esto se debe a que hasta el siglo XVIII el Vaticano no escribió sus bulas en papel, pue se considera un medio carente de vida y que por lo tanto no tiene valor. En ese momento, hace solo un par de siglos, un documento para ser válido tenía que ser escrito en un material vivo. Por lo tanto se firmó con sangre y fue escrito en un pergamino de piel humana. La firma reciente del tratado de Lisboa por la Reina Elizabeth se llevó a cabo en un pergamino de piel de niño puesto que la reina como beneficiaria de una ley divina no puede firmar un documento muerto. Esto no es todo. La notificación de la historia de que las bulas papales fueron escritas en pergamino de piel de niño explicaría por qué sería tan embarazoso para el Vaticano mostrar el original.

En la segunda mitad de la Edad Media, el imperio romano que gobernó bajo el derecho romano estaba de nuevo en pleno poder debido a la alianza entre los linajes papales provenientes del aquel imperio romano y la incipiente burguesía veneciana. Fue por entonces cuando sentaron las bases para su nuevo y actual imperio.


Para hacerlo sencillo y comprensible, este sistema inicia cuando el papado decide registrar a su nombre cualquier propiedad sobre la Tierra, aunque esta esté poblada por seres humanos.

El sistema vigente hoy en día para la organización de la propiedad, el derecho, el dinero, y por tanto la política, nació el 18 de noviembre de 1302, que es la fecha en que se publicó la bula papal escrita por el papa Bonifacio XVIII que se denominó como la Unam Sanctam Ecclesiam.



"Unam Sanctam" y la metáfora del Almirantazgo y el Derecho Marítimo

En esta bula el papa afirma la absoluta supremacía del poder espiritual sobre el poder terrenal y determina que es de absoluta necesidad para la salvación el estar sometido al pontífice romano.


Unam Sanctam creó el concepto de fideicomiso por primera vez en la historia. Un fideicomiso es un contrato o convenio en virtud del cual una persona llamada fideicomitente o también fiduciante transmite bienes, cantidades de dinero o derechos presentes o futuros de su propiedad a otra persona. Esto determina el régimen de administración fiduciaria de la primera bula que hoy sigue vigente.

Bonifacio XVIII afirmó que Dios le había confiado todos los títulos y propiedades de la Tierra al Vaticano. El Vaticano por lo tanto designa al albacea administrador y depositario beneficiario de este sistema en el que vivimos hoy.

En la práctica y traducido en otras palabras, la bula papal de 1302 usa la metáfora del almirantazgo y el derecho marítimo. Es decir, de la Biblia, que indica que la Unam Sanctam Ecclesiam y luego la primera iglesia santa es el Arca de Noé, porque mientras todo el mundo estaba cubierto por el agua lo único que se elevó por encima era el arca, así que todos los seres humanos a partir de ese día certificados por la Biblia como la ley del código náutico se pierden en el mar y el papa por lo tanto reclama todo el poder, toda la propiedad tanto espiritual como temporal, hasta que el interesado reclame, es decir, hasta que nosotros, cada uno de nosotros, volvamos a reclamar nuestro derecho.

Romanus Pontifex

Una segunda bula, denominada Romanus Pontifex, emitida por el papa Nicolás V en 1455, se convirtió en la base para la apropiación de las tierras en el “nuevo mundo” en América con el argumento de que sus actividades servían para difundir el cristianismo.

Dicha bula tuvo el efecto de transmitir a perpetuidad el derecho de uso de la tierra como de bienes inmuebles del expreso fideicomiso Unam Sanctam al control del pontífice y de sus sucesores. Así que —en pocas palabras— Dios le dio al mundo el mundo al Papa y el Papa da trozos de este mundo a los reyes.

Por lo tanto, toda la Tierra se reivindica como tierras de la corona. Esta primera corona representa el primer fideicomiso creado cuando un niño nace, cuando todos nosotros nacemos, privándonos de todos nuestros derechos naturales y derechos sobre la Tierra en el nacimiento.

Aeternis Regis

Una tercera bula denominada Aeterni Regis, o del rey eterno, fue publicada en 1481 por el papa Sixto XIV. Esta confirmaba las bulas Romanus Pontifex (Nicolás V, 1455) e Inter Caetera (Calixto III, 1456).

La bula Aeterni Regis fue la base legal para que Cristóbal Colón actuará como agente virreinal de la corona española en América porque fue el papado (la nobleza veneciana) quien concedió permiso a la corona española para el re-descubrimiento -descubrimiento público, porque ya se sabía de la existencia de estas tierras- de América.

Esta bula papal creó lo que se conoce como la Corona de Aragón (más tarde la Corona de España) que a su vez perdió en 1604 cuando el papa Pablo V se le concedió al rey y se la concedió al rey Jaime I de Inglaterra debido a la ruptura ocurrida entre los Giovanni de Paolo Serpi y los Vecchio, aliados con los linajes papales.

La bula Aeterni Regis determina que al nacer un bebé, su partida de nacimiento cuenta como un bono de valor al banco central privado de la nación, quitándole la propiedad de su carne y condenándolo a la servidumbre perpetua como persona romana o esclavo.

De hecho, en esta bula de Sixto IV, se da cuenta de la visión ilustrada de Bonifacio XVIII para que los seres humanos se perdieran en el mar de modo que nada les pertenecen. Y estamos en quiebra porque nunca hemos vuelto a reclamar nuestros derechos o bienes. De modo que el estado debe tener cuidado de nosotros y velar por nuestro propio bien.

Concilio de Trento

Un cuarto acontecimiento tuvo lugar en el Concilio de Trento, en 1537, convocado por una bula del Papa Pablo III. Este concilio representa el tercer acto testamentario y final de un fideicomiso creado para la reivindicación de todas las almas perdidas.

Este tercer acto testamentario fue creado para cuando un niño es bautizado, siendo el poder sobre el título del alma del bautizado una concesión del certificado de bautismo por parte de la iglesia.

Así, sin título jurídico sobre la propia alma, un hombre o una mujer puede tener legalmente negado el derecho a presentarse como una persona, y el poder legitimado por el Papa puede tratarle como a una cosa.

Las leyes pontificas además son obligatorias incluso sin haber sido aceptadas o confirmadas por los gobernantes seculares, y por lo tanto cualquier ley nacional puede ser abolida en cualquier momento por el sumo pontífice. El papa, el vicario de Cristo, reclama así la propiedad última de todo cuanto hay en el planeta Tierra.

En 1540, Venecia ayudó a la creación de la primera ley para usar esta bula papal como la base de la autoridad eclesiástica de Enrique VIII. Esta corona fue concedida en secreto a Inglaterra para la recogida y la cosecha de las almas perdidas.

Desde entonces, los colegios de abogados han sido responsables en la administración de la cosecha de las almas de los perdidos y condenados incluyendo el registro y la recogida de los certificados de bautismo que representan las almas cooptadas por el Vaticano y almacenadas en su bóveda.

(Visto en https://www.mentealternativa.com/)

domingo, 22 de diciembre de 2019

ASÍ SE GESTÓ EL SISTEMA DE ESCLAVITUD “LEGAL” (2ª Parte)



Las bulas papales

En el año 1.302 el Papa Bonifacio emitió su infame Bula Papal Unam Sanctam, el primer Fideicomiso Expreso.

Él reclamó control sobre todo el planeta, lo que lo hizo “Rey del mundo”. En celebración, comisionó un sombrero en la forma de un cono de pino con una elaborada corona en su base, la que más tarde se convirtió en la Triple Tiara, la corono triregnum (o de los Tres Reinos), cuyo verdadero significado describiremos a continuación.

El cono de pino es un antigüo símbolo de fertilidad y uno tradicionalmente asociado con Ba’al tanto como el Culto a Cibeles.

También representa la glándula pineal en el centro de nuestro cerebro -de naturaleza cristalina- la que nos permite acceso a La Fuente Creadora, de ahí los símbolos de cono de pino de 4 metros en el Vaticano.

La primera corona es la corona de la Tierra

El Papa Bonifacio VIII fue el primer líder en la historia en crear el concepto de un Fideicomiso, pero el primer Fideicomiso Testamentario a través de un título y testamento, creando un estado fallecido, fue creado por el Papa Nicolás V en 1.455 a través de la Bula Papal Romanus Pontifex.

Esta es una de las tres bulas papales que incluyen la línea con las primeras palabras “Para una remembranza perpétua”. Esta Bula tuvo el efecto de traspasar el derecho de uso de la tierra como Propiedad Real, a partir del Fideicomiso Expreso Unam Sanctam, hasta el control del Pontífice y sus sucesores en perpetuidad.

Por consiguiente, toda tierra es reclamada como “tierra de la corona”. Esta primera Corona está representada por el primer Cestui Que Vie creado cuando nace un niño. Lo priva de todo título de beneficios y derechos sobre la tierra.

La segunda corona es la riqueza común

Esta segunda Corona fue creada en 1.481 por Sixto IV con la Bula papal Aeterni Regis, significando “Gobierno Eterno“, siendo sólo la segunda de las tres bulas papales como Fideicomisos Testamentarios.

Esta Bula Papal creó la “Corona de Aragón”, más tarde conocida como la Corona de España, y es el administrador más alto y soberano de todos los Esclavos Romanos, sujetos al Pontífice Romano.

España perdió la corona en 1.604 cuando fue otorgada al Rey James I de Inglaterra por parte del Papa Paulo V, después de una exitosa travesía de la “Unión de Coronas” o Riqueza Común en 1.605 después de la operación de falsa bandera de la “Conspiración de la Pólvora” (Complot de 1.605, conocido también como la “Traición Jesuíta”, que fue un fallido intento de asesinato contra el Rey James I de Inglaterra y VI de Escocia por parte de un grupo de Católicos provinciales ingleses liderados por Robert Catesby).



Esta segunda Corona está representada por el segundo Fideicomiso Cestui Que Vie, creado cuando un niño nace, por la venta del Certificado de Nacimiento como un BONO a la banca central privada de la nación, privándonos de la posesión de nuestro cuerpo físico y condenándonos a la esclavitud perpétua como una persona Romana o esclavo.


La tercera corona es la sede eclesiástica

La tercera Corona fue creada en 1.537 por Paulo III a través de la Bula Papal Convocación, también significando la apertura del Concilio de Trento. Es el tercer y final Título Testamentario y Testamento de Fideicomiso Testamentario, establecido por la reclamación de todas las “almas perdidas”, extraviadas en la Sede (Vaticano). De aquí la derivación del término “Perdidos en el Mar” (Lost to the see –> Lost to the sea), como se nos tipifica a todos los humanos esclavos, habiéndosenos dado el estatus de ’Perdidos y Muertos en el Mar’ y complotando arreglos porteriores para subyugar por medios de guerra electrónica de acoso a la Humanidad. para robar los Fideicomisos de la Humanidad. Y esto es uno de los mayores complots en la historia de la humanidad hasta la fecha. Todo esto explica el por qué la Iglesia Católica tiene poder y tanta influencia en todo el planeta. Pero -por supuesto- sólo unos pocos lo saben, y jamás reconocerán ante los esclavos que detentan un poder malhabido sobre ellos.

(Fuente: http://elindagador.cl/)

miércoles, 18 de diciembre de 2019

ASÍ SE GESTÓ EL SISTEMA DE ESCLAVITUD “LEGAL” (1ª Parte)



Aunque crees ser libre, tú eres “legalmente” un esclavo, de la misma forma que tus padres, tus abuelos y bisabuelos eran esclavos. Es posible que tengas la suerte de vivir en una agradable plantación con otros esclavos, manejados por esclavos supervisores como policías, jueces, médicos y políticos, donde ocurren pocos ejemplos de crueldad de esclavos. O puedes estar presenciando cambios en la plantación comunitaria, que forma parte de una plantación estatal de esclavos y una plantación nacional de esclavos donde hay más delitos, más miseria y más muertes. El hecho de que seas un esclavo es incuestionable. Lo único desconocido es si permitirás que tus hijos y sus hijos también crezcan como esclavos.

Tú eres un esclavo porque desde 1.933, al nacer un nuevo hijo, los Ejecutores o Administradores del Estado superior transmiten voluntariamente, y a sabiendas, los derechos beneficiosos del niño como Beneficiario al Primer Fideicomiso Cestui Que Vie ("Aquel cuya vida es la medida de la duración de un estado. La persona por cuya vida cualquier tierra, propiedades o herencia son retenidas") en la forma de Número de Registro al registrar el Nombre, creando así también la Persona corporativa y negando al niño cualquier derecho como propietario de Bienes inmuebles.

Tú eres un esclavo porque, desde 1.933 cuando un hijo nace los Ejecutores o Administradores del Estado superior declaran a sabiendas y voluntariamente que el bebé es una propiedad (bien mueble) para el Estado. El contrato de bebé esclavo es creado entonces honrando la antigua tradición de tener ya sea la impresión de tinta de los pies del bebé en el registro de nacimiento vivo o una gota de su sangre, así es cómo engañan a los padres para que enteguen la firma del hijo recién nacido a través de significados legales engañosos en el registro de nacimientos vivos (Registro Civil). Este registro de nacimientos vivos como pagaré, se convierte en un bono de esclavo vendido a la reserva privada del banco del estado, y luego se transfiere a un segundo y separado fideicomiso Cestui Que Vie por hijo que el banco posee. Una vez que el pagaré llega a su vencimiento y el banco no puede “apoderarse” del hijo esclavo, se emite legalmente un gravamen marítimo para “salvar” la propiedad perdida y se monetiza como moneda emitida en serie contra el Fideicomiso Cestui Que Vie.

Cada Fideicomiso Cestui Que Vie creado desde 1.933, representa a una de las 3 Coronas representando las tres atribuciones de propiedad del Culto Romano: la Propiedad Real (sobre la Tierra), la Propiedad Personal (el cuerpo) y la Propiedad Eclesiástica (el alma). Cada una corresponde exactamente a las tres formas de ley ejercida en los Tribunales: la ley de comercio (el juez es el ‘terrateniente’), la ley marítima y derecho canónico (el juez es el banquero o el que se sienta en la banca), y la ley talmúdica (el juez es el sacerdote).

El Papa Pablo III
Tú eres un esclavo porque desde 1.540 y la creación de la primera Acta (Decreto) Cestui Que Vie, derivando su poder de la Bula papal del líder del culto romano -el Papa Pablo III- del mismo año, cada vez que un niño es bautizado y es emitido un Certificado Bautismal al nacer por parte el estado o la iglesia, los padres -a sabiendas o sin saberlo- han regalado, otorgado y transferido el alma del bebé a un “tercero”, propietario del Fideicomiso Cestui Que Vie poseído por el Culto Romano, quien ha mantenido esta valiosa propiedad en sus bóvedas desde entonces administrada por la Barra del Templo desde 1.540 y subsiguientes Colegios de Abogados del siglo XIX que representan al “Galla” reconstituído, responsable como los cosechadores de almas o salvamento, también conocido como “la salvación de las almas”.

Por lo tanto, bajo las Leyes de esclavos de la UCC (Código de Comercio Uniforme) que operan la mayoría de las plantaciones de esclavos del mundo, tú nunca puedes ser dueño de una casa a pesar de que te hacen creer que lo eres; tú nunca posees realmente un automóvil, un bote o cualquier otro objeto, sino que sólo tienes el beneficio de su uso. De hecho, ni siquiera eres dueño de tu propio cuerpo que, según se afirma, tus padres lo han regalado legalmente al nacer en las tradiciones de los viejos contratos de esclavos en los que el bebé esclavo tenía sus pies o manos sumergidos en tinta o una gota de agua.

La sangre se derramó en el documento de transacción comercial que conocemos como el registro de nacimiento vivo (certificado de nacimiento), contra el cual se emite un número CUSIP/ISIN y se vende al banco central. Sí, los bancos reclaman tu carne, los bancos son de hecho los dueños de esclavos modernos y que ocultan estos hechos indiscutibles sobre los cuales su sistema de dinero se construye de la gente.


Es posible que uno no se dé cuenta de que es un esclavo de acuerdo con las leyes de esclavos de los códigos comerciales uniformes (UCC), pero aún así puede creer erróneamente que es esclavo con “más derechos” como se solía otorgar en virtud del “Derecho común” hasta que fue abolido en gran parte nuevamente en 1.933 sin avisarte adecuadamente. La palabra “común” viene de las comunidades latinas del siglo XIV que significa “confiar, comprometerse con una carga, deber público, servicio u obligación“. La palabra se creó a partir de la combinación de dos antiguas palabras latinas anteriores al Vaticano com / comitto = “confiar, commit” y munis = “carga, servicio público u obligación“. En otras palabras, el significado real de común, como se formó por primera vez debido a la creación de la confianza romana sobre el planeta, es el concepto de “servidumbre voluntaria” o simplemente “esclavitud voluntaria”.

La ley común no es más que las leyes de la “servidumbre voluntaria” y las leyes de la “esclavitud voluntaria” para el Culto Romano y los amos de esclavos venecianos. Es el trabajo de los supervisores de esclavos convencerte de que NO eres esclavo. La ley común todavía existe y no ha sido abolida en gran medida y reemplazada con ley comercial, para confundirte, para darte falsas esperanzas. A cambio, ellos son recompensados ​​como esclavos leales con casas más grandes para usar y más privilegios que otros esclavos.

La razón por la que los supervisores de esclavos como jueces, políticos, banqueros, actores y personalidades de los medios de comunicación se ven obligados a mentir y negar que todos somos esclavos, es porque el sistema de esclavos de servidumbre voluntaria o “ley común” no fue el primer sistema global de esclavos, sino simplemente su evolución. Antes del surgimiento de la Ley Común, todos estábamos sujetos a ser considerados simples animales o cosas bajo la Ley Canónica del Culto Romano, también conocida como Ley de la Sede (o del Mar o del Agua) o Ley del Almirantazgo.

Bajo la Ley del Almirantazgo, tú o eres un esclavo de la nave del estado o simplemente un cargamento para salvamento legal. Así en 1.302 a través de la Unam Sanctam, el Culto Romano reclamó ilegalmente a través de fideicomiso la posesión de todo el planeta y de todas las “cosas” vivientes, ya sea como esclavos o menos que esclavos con cosas administradas a través de la Corte de Rota. Esta corte, declarada como la Corte Suprema de todas las Cortes sobre el planeta, fue abolida inicialmente en el siglo XVI, sólo para ser restablecida en 1.908 bajo el papa Pío X como una corte eclesiástica puramente espiritual de 12 espíritus “protonotarios apostólicos”, implicando a los doce apóstoles. Desde entonces, esta nueva corte puramente espiritual se ha mantenido en “sesión” constante, y las cortes locales utilizan estos poderes para administrar Espíritus Divinos Inmortales expresados ​​en Fideicomiso dentro de los Buques de Carne como meras cosas muertas.

Sin embargo, esta no es la única forma de ley de esclavos que sigue vigente hoy en día sino que la más antigüa, la más malvada y basada en la falsa historia están las leyes de esclavos del Menasheh, también conocido como el Rabino a través del impío documento de odio formado por primera vez en el año 333 conocido como el Talmud del Menasheh, los falsos Israelitas. A través del Talmud de los falsos Israelitas, todo el planeta está esclavizado con los sirvientes del “pueblo elegido” conocido como Cananeos o K-noches (Knight = Caballeros), también conocidos como los Scythians (nómades Euroasiáticos), y el resto como el goy / gyu y goyim, es decir, el ganado, los cadáveres muertos sin vida.

Antes de este tiempo, el sistema de esclavitud global y el tratamiento del mundo como una gran plantación de esclavos se diseñó de modo que no hubiera salida, como lo demuestran las cortes de los sacerdotes de Ba’al conocidos como los jueces de la mayoría de los sistemas legales en el mundo.

Incluso los hombres y mujeres más educados pueden seguir siendo engañados para que crean que en su representación propia pueden reclamar sus “derechos de ley común” como un medio de defensa, sólo para encontrar que el juez rechaza legalmente cualquier reclamo. Como la primera ley de los tribunales son los códigos comerciales uniformes de esclavitud introducidos en 1.933, el acusado es un empleado de una corporación y, por lo tanto, asume automáticamente la responsabilidad de cualquier lesión. A menos que puedan pagar, pueden ser enviados a prisión.

Si se desafía a un estafador como el juez, se les permite escapar a sus aposentos y pedir un poder aún mayor para regresar y establecer mágicamente un nuevo tribunal, sin decirle al acusado que ahora han ingresado en el Tribunal del Almirantazgo o las leyes de la Sede (Vaticano) de acuerdo con la Ley Canónica de Culto Romano emitida en 1.983. Ahora, el juez puede imponer penas graves a un acusado que no responda, incluido el desacato al tribunal y otras sentencias punitivas de prisión sin que el acusado tenga ningún derecho, a menos que conozca la Ley Canónica sobre personas jurídicas y establezca estar por encima de ser llamado una “cosa”.

Lamentablemente, pocas personas realmente conocen el significado original de “cosa” como una reunión o asamblea judicial; un asunto presentado ante un tribunal de justicia; un proceso legal; una acusación presentada o una demanda o causa presentada ante un tribunal. Este significado se usa luego con un efecto devastador a través del concepto herético de Pío X de 1.908 para reclamar que los apóstoles muertos se sientan en sesión permanente y abierta como los “doce protonotarios” de la Sagrada Rota, como la Corte Suprema más alta sobre el planeta. Entonces, cuando un hombre o una mujer recibe una notificación azul o amarilla de un tribunal emitida a través de este conocimiento impío de la ley canónica, cuando llegan a la corte son automáticamente una cosa. Cuando un hombre o una mujer trata de defenderse buscando hablar ante el juez, ellos automáticamente “consienten” en ser una cosa. Así, un juez con conocimiento de tales trucos puede silenciar a cualquier hombre o mujer amenazando “legalmente” con desprecio al tribunal si la “cosa” no desiste.

De hecho, es la Ley Canónica del Culto Romano de 1.983 que establece que todos los tribunales son oratorios, con jueces que tienen poderes eclesiásticos como “ordinarios” y sus cámaras como “capillas”. Así, las asociaciones de abogados de todo el mundo han ayudado a los jueces a conocer sus nuevos poderes para contrarrestar a aquellos hombres y mujeres que continúan despertando a su condición de esclavos, pero demostrando cómo permanecer “en honor” con esa ley perversa y garantizar que tales “terroristas” sean enviados a prisión por largas sentencias como una advertencia a otros.

Si un juez está tan inclinado a garantizar que un acusado educado sea enviado legalmente a prisión o algo peor, él o ella puede escapar por tercera y última vez a su cámara e invocar su posición más poderosa como rabino de un Tribunal del Talmud bajo las Leyes Talmúdicas de los falsos Israelitas de la casa de las doce tribus de Menasheh. Ahora, incluso un juez de una nación que esté en contra de la pena de muerte puede optar por imponer una sentencia “legal” contra cualquier goy/gyu o goyim que se atreva a herir a un Israelita, lo que normalmente es la muerte. Sin embargo, mientras que los jueces en los Estados Unidos y otras naciones han comenzado a entrenarse en la reimposición de la Ley Talmúdica, está en manos de los falsos Menasheh también conocidos como parásitos antisemitas de élite, también conocidos como los Khazares Negros y las familias nobles venecianas.

En última instancia, es suficiente para los jueces, secretarios y miembros del Colegio de abogados saber que tienen nuestra propiedad en sus Fideicomisos de Cestui Que Vie y que estamos completamente sin derechos efectivos, hasta que desafiemos su fraude.

Sin embargo, incluso cuando desafías su fraude muchos niegan y mienten directamente en los registros. Sí, los jueces cometen absolutamente perjurio en el expediente para negar que tienen poderes de fideicomisario y de ejecutor, siendo el caso un fideicomiso inferido y un ejecutor del Fideicomiso Cestui Que Vie, desde los cuales se están retirando poderes para la forma de corte/tribunal.

Entonces, ¿cómo puede un hombre o una mujer defenderse contra una sociedad privada y secreta que ha secuestrado la ley, que se niega a decir la verdad, que yace en sus propios miembros y se niega a proporcionar un remedio justo? Ese es un tema para un próximo artículo, pero ahora sigamos con el relato, pues es la base para comprender todo lo que desconocíamos hasta ahora de este sistema infame y de cómo fue que llegamos a estar presos en él.


Esta escultura que a simple vista se trata de un “toro”, está ubicada en Wall Street. Pero en realidad nos están diciendo otra cosa. Bueno pero ¿Qué tiene que ver eso con este tema? La palabra “BULL” (toro en Inglés), también significa “BULA” (documento pontificio con ordenanzas, condenaciones o decretos), y eso es precisamente lo que nos comunican que se trata WallStreet, pero si se desconoce el significado real de las palabras es como si no existieran para los que lo ignoran, aunque eso no quiere decir que NO EXISTA ni esté en aplicación ni afectando a todos los ESCLAVOS que ignoran -además- serlo.

(Fuente: http://elindagador.cl/)

sábado, 16 de noviembre de 2019

"HIJOS DE LOS HOMBRES", ENTRE LA FE Y EL AZAR




Hace ahora trece años se estrenó una de las películas más importantes del reciente cine de ciencia ficción, "Hijos de los hombres". Alfonso Cuarón rodó con ella un recorrido de pocas metáforas y mucho realismo que nos llevó directamente a un futuro que materializaba la posibilidad de la extinción de nuestra especie de un modo dolorosamente plausible.


El cine cambia y se transforma a pasos agigantados. Su ritmo de evolución y cambio es tan frenético como corta su historia. Dos años separan el nacimiento del vitáfono de Bell, que nos permitió escuchar a Al Jolson, de los primeros rodajes a completo Technicolor. Y apenas una década separa éste de la normalización del acetato de celulosa como sustitutivo del nitrato. En 16 años el cine podía pasar de ser proyectado en un blanco y negro silente altamente inflamable a ser a todo color, con sonido y sin los molestos incendios que acechaban constantemente a rodajes y salas.

Por eso entiendo que decir “de lo que va de siglo” puede parecer exagerado, pero también podría haber dicho “de lo que va de milenio” y no hubiera pasado nada. Hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos en qué ha sido de la ciencia-ficción desde que entramos en el siglo XXI. ¿Tan osado parece afirmar que "Hijos de los hombres" es una de las películas más interesantes, en múltiples aspectos, que nos ha dado el género desde el año 2000?

Con ella, el realizador mexicano Alfonso Cuarón estampó su firma en un ejercicio de cine que agarraba al espectador de la mano para arrastrarlo por el barro físico y moral de una sociedad a punto de irse al traste. Un mundo en el que la especie humana ha perdido, no se sabe muy bien por qué, la capacidad de procrear, y se ve abocada a una inminente extinción. En medio de un caos total, el Reino Unido es el único país que sigue en pie como tal. Allí empieza nuestro viaje.

El reino xenófobo

Antes de convertirse en una de las grandes damas de la novela policíaca británica, Phyllis Dorothy James había trabajado cuatro décadas al servicio de las instituciones públicas de su país. Funcionaria e hija de funcionario, vivió una infancia marcada por un padre de estricta y tiránica moral que nunca compartió mesa ni con ella ni con su madre. Su progenitor fue un hombre frío cuya vesania llevó a la madre de Phyllis a ser internada en distintos hospitales psiquiátricos.

La niña que era entonces sabría bien como eran estas instituciones mentales públicas y cómo era el trabajo de quienes cuidaban de aquellos pacientes. Años más tarde volvería a dejar a un ser querido en sus manos, cuando su propio marido volviese desequilibrado de su estancia en la India sirviendo a Su Majestad.

La autora en 1992 de la novela de "Hijos de los hombres" se convirtió en la funcionaria que su padre habría odiado: preocupada por ayudar al ciudadano de a pie y no al sistema, trabajó primero en la Seguridad Social y después en el Ministerio del Interior. A los 42 años escribió su primera novela y desde entonces no pudo parar.

Una vez, su amigo y columnista del Daily Mail Andrew Wilson dijo que había sido siempre “alguien que entendía las necesidades y deseos de los británicos ordinarios y estaba dispuesta a luchar por ellos”. Y por británicos consideró siempre a cualquier persona que allí viviese y trabajase.

Tanto es así que en 1992 y a la edad de 72 años, P.D. James, después de convertirse en una de las escritoras de novelas policíacas más exitosas del país -en gran medida gracias a la popularidad de las protagonizadas por Adam Dalgliesh- decidió cambiar. Cansada de cadáveres y misterios que resolver, dio un paso decidido hacia la distopía y la ciencia ficción con una novela que nos trasladaba a una Inglaterra sumida en una dictadura xenófoba en la que se perseguía al extranjero por el simple hecho de serlo.


Hablamos de "Hijos de los hombres", una novela en la que James puso todo su esfuerzo por transmitir un discurso alarmista sobre un ser humano cada vez más individualista. Una mirada con conocimiento de causa hacia un país, el suyo, que en 2027 podía verse transformado en un monstruoso sistema blindado por sus fronteras. Quién sabe que hubiera dicho P.D. James si hubiese escuchado a la conservadora Theresa May amenazar a sus empresas nacionales con pedirles listas de trabajadores extranjeros. O qué hubiera escrito al ver que, desde el Brexit, los delitos de odio han aumentado en un 57% en cuestión de meses. 2027, amigos. ¿Les parece imposible?


Una ficción escalofriantemente verosímil

Así definía Manhola Dargis la adaptación de aquella visión tan parecida a una realidad que hoy está fraguándose. Después de dirigir "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" (2004) con el sello de autor más personal de cuantos han pasado por la saga (y antes de cerrar la boca con la multipremiada "Roma" a quienes sostenían que productoras de televisión como Netflix nunca aportarían nada valioso al cine), Alfonso Cuarón había comprobado con sus propias manos las posibilidades que le podía ofrecer un gran estudio si creía ver cifras de oro detrás. Dispuesto a seguir tirando del hilo, llegó a sus manos el guión basado en la novela de P.D. James.


El resultado se percibe exactamente como lo describió la crítica del New York Times: "Hijos de los hombres" se reveló como una suerte de bomba de relojería para la ciencia-ficción "sucia". La que se siente real, cercana, sin más artificio que el que te escupe en la cara para dejarte al borde de una visión de la que no quieres ser testigo.

"Hijos de los Hombres" presentaba un recorrido por la bajeza moral que se distanciaba conscientemente de la corriente pirotécnica del género por aquel entonces. Hacía poco que Will Smith vacilaba de Converse en "Yo, robot" (2004), Roland Emmerich destruía todo lo que encontraba a su paso en "El día de mañana" (2004) y Vin Diesel repartía estopa en "Las crónicas de Riddick" (2004). Y menos aún había pasado desde que Spielberg matase aliens a base de resfriados en "La guerra de los mundos" (2005) o Michael Bay clonase a Ewan McGregor y Scarlett Johansson -quién no lo haría- en "La isla" (2005).


Muchos no supieron encajar la perspectiva de Cuarón: una ciencia-ficción del aquí y el ahora, cuya principal baza discursiva era la constante revelación de lo peor del ser humano. Desde el arranque, con el asesinato del hombre más joven del mundo y la bomba en la cafetería, hasta el secuestro del protagonista -un convincente Clive Owen, quién lo iba a decir-, la única perspectiva que se ofrece al espectador es que nos hemos ido a la mierda.

En mitad del caos, aparece la luz: una mujer embarazada. Pero pronto descubriremos que ni en ese asomo de esperanza hay posibilidad de redención. Los Peces, la organización que protege a la mujer, no es más que un grupo de terroristas que secuestran a punta de pistola por doquier y no dudan en asesinarse y traicionarse entre ellos en la lucha por el poder interno.



La única salvación planteada por el filme, no es sino el sacrificio a una causa. P.D. James no dudaba en considerar "Los hijos de los hombres" una novela religiosa. ¿Por qué? Porque en un mundo en el que no hay niños, un bebé podría ser una señal divina, incluso cuando este no es engendrado por el amor entre un hombre y una mujer (en ese sentido es clave una conversación que parece casual en la película). Aunque incluso la llegada del “elegido” se torna oscura y sucia y vehicula la revelación de su protagonista. Hete aquí la escena de contemplación devota y mística que deviene cuando la existencia del bebé es revelada al mundo que le rodea. El sacrificio, el suyo por el bebé, el de la humanidad por un futuro mejor, es la única vía para la expiación del pecado capital. Si hay que morir por salvarlo, se muere. Aunque "Hijos de los hombres" es tan cabrona que es capaz de plantar una última duda: ¿valía la pena nacer en un mundo así? Una niebla y un barco a la deriva no ofrecen respuesta.

Una imagen digna de Turner para el incierto final de una pesadilla

Proezas técnicas y narrativas

Años después de su estreno, "Hijos de los hombres" ha quedado como la película que nos dejó alguna de las proezas visuales más interesantes de su época. Y aún siendo algo más que eso, es imposible obviar que algo hubo en ella que la hizo trascender.

La técnica sin un propósito narrativo suele llevar hacia montañas rusas o callejones sin salida. La primera se vive muy fuerte mientras se está montado en ella, pero la sensación no perdura demasiado cuando te apeas de la atracción. La segunda, se ensimisma caminando hacia delante constantemente, sin una dirección clara, para descubrirse atrapada y frívola. Un ejemplo de la primera sería "Gravity" (2013), el film de Cuarón posterior al que nos ocupa: una proeza técnica en muchos sentidos que, en definitiva, no era más que una experiencia que duraba sólo el tiempo que uno la vivía por primera vez. Un ejemplo de la segunda sería "Birdman" (2014), una película cuya técnica no tiene propósito alguno y de tanto hacerse notar termina encerrada en su propio lenguaje, devorando a la trama y su desarrollo.



Pues bien: manteniendo las distancias, los hallazgos formales de "Hijos de los hombres" se someten por completo a su evolución narrativa, sin por ello dejar de ofrecer un celebrado virtuosismo técnico que no tiene otro objeto que acercar al espectador a la pantalla, meterlo dentro y hacerle sufrir. Es imposible no sentirse pasajero de ese coche, abrumado por cuatro minutos en los que el cielo y el infierno se tocan en cuestión de segundos.

Después de haberle granjeado a Warner 250 millones de dólares con el joven Potter, Universal apostó por dar libertad a la visión técnica de Cuarón pero, como suele pasar con películas que no encajan en su tiempo, éstas no evitaron que pasase bastante desapercibida en la taquilla mundial con unos discretos 35 milloncetes de dólares de recaudación. Pero alguien sí se percató de lo que significaba Hijos de los hombres, y no tardaron los ejecutivos de Warner en volver a darle un proyecto a Cuarón. Aunque pareciese que esta vez le susurraron: “pero olvídate de eso de la trama currada, ¿vale?”. El resultado son los 274 millones de dólares de Gravity.

Michael Caine, en un sorprendente y deslumbrante papel

Entre la fe y el azar

Aproximadamente a mitad de su metraje, la película de Cuarón se describe a sí misma. En boca del personaje de Michael Caine, se narra a sí misma como una batalla interior que la escritora de la obra original vivía día a día. La vivimos todos, en realidad. Incluídos Julia y Theo, los dos verdaderos protagonistas y arquitectos de "Hijos de los hombres". Ella es la líder de una banda de terroristas que hará lo posible por proteger a la mujer embarazada. Él, un ácrata que se verá obligado a creer para salvar al bebé.



“Todo es parte de una batalla cósmica entre la fe y el azar. El ying y el yang, Shiva y Shakti, Lennon y McCartney, Julia y Theo”, cuenta Caine. “Se conocieron por azar en una manifestación. Pero estaban allí por sus creencias, por su fe en cambiar el mundo. La fe les mantuvo juntos y por azar nació Dylan, era su fe llevada a la praxis. Un sueño hecho realidad. Pero en 2008 vino la pandemia de la gripe y por azar, murió. La fe perdió contra el azar. Así que ¿para qué molestarse si la vida toma sus propias decisiones”.

La fe en ser diferente a su padre impulsó a P.D. James a escribir a sus 42 años y la guió para defender su pensamiento contra viento y marea. La fe llevada a la praxis se convirtió en una película. El azar ha querido que su distopía sobre un Reino Unido xenófobo se vuelva cada día más real. La vida sigue tomando sus propias decisiones.



Francesc Miró
(Visto en https://www.caninomag.es/)

sábado, 14 de septiembre de 2019

UNA "ESCALERA AL CIELO" CONSTRUÍDA CON PELDAÑOS ROBADOS




"Los buenos artistas copian, los grandes roban"
(Pablo Picasso)

El próximo 23 de septiembre volverá a los tribunales un litigio que ya se daba por resuelto, pero que aún colea, contra una de las bandas de rock´n´roll más icónicas de una década -musicalmente- irrepetible (los 70) que, ciertamente, saqueó impúdicamente el legado de varias generaciones de creadores a las que rebasó a base de talento, descaro (algunos dirán que mera desvergüenza) y virtuosismo.


Hablamos de unos Led Zeppelin que a estas alturas nadie va a tener por originales, pero que llevaron a sus más altas cotas un modo de interpretar la música popular sencillamente incontestable. Nadie ha sido tan considerado con el producto de su robo como el cuarteto británico que se metamorfoseó a sí mismo en la quintaesencia del rythm´n´blues a base de insistir en la recreación constante de fórmulas que otros habían practicado antes, pero nunca con la frescura y arrogancia de estos cuatro talentosos intérpretes para los que el viaje musical hacia la excelsitud se había convertido tras solo cuatro albumes (1969-1971) en mera rutina. Cuatro albumes en los que no había otro título que el ordinal que les acompañaba, aunque en el que completaba la tetralogía inicial ni siquiera figuraba ya el nombre de la banda o el número en portada, sino tan solo una imagen ambigua y descontextualizada que lo mismo podía referirse a los espacios urbanos recuperados por la naturaleza como al ermitaño del Tarot, y en que los nombres de los músicos eran sustiuidos por símbolos rúnicos de mágicas resonancias.

Las "firmas" codificadas de -de izquierda a derecha- Jimmy Page (guitarra),
John Paul Jones (bajo), John Bonham (batería) y Robert Plant (cantante)

Como culmen de dicho cuarto album nadie discute la preeminencia del que resulta ser el tema más extenso del mismo, la mítica canción "Stairway to Heaven" (Escalera al cielo), una tonada que comienza bucólica y reposada para ir creciendo en intensidad hasta desembocar en el que muchos -incluyendo las revistas musicales "Guitar World" y "Rolling Stone"- consideramos el mejor solo de guitarra eléctrica de la historia, una épica tormenta en la menor que demuestra la imposibilidad de traducir al lenguaje ordinario la exhuberancia y profundidad de la (buena) música. La ambigua letra, inspirada en las lecturas sobre mitología pagana del cantante de la banda, Robert Plant, añade una nueva capa de significado al tema, quedando abierta a múltiples lecturas que van desde la celebración de la primavera hasta la codificación encubierta de una invocación ocultista, algo en absoluto extraño a los intereses de Jimmy Page, guitarrista y co-autor del tema -léase la amena biografía escrita por Chris Salewicz y recién publicada en castellano-, pero que Plant desmentiría en diversas ocasiones.

Carpeta abierta de un álbum sin título, firma ni logo de la casa discográfica,
pero absolutamente reconocible como la joya de la corona de la discografía
zeppeliniana (además de convertirse en el cuarto disco más vendido de la
historia en el momento de su edición)

El éxito de la canción fue desde su misma publicación absoluto, habiéndose convertido en el tema más reproducido en las emisoras de radio de EE.UU., dándose incluso el caso de que en 1991 una emisora de Alburquerque llegase a reproducirla en bucle durante 24 horas consecutivas (la extrañeza de los oyentes llevó a denunciar a la policía un posible secuestro terrorista de la emisora -habían pasado solo ocho días desde el comienzo de la Guerra del Golfo-, lo que acabó provocando su asalto por las fuerzas del orden para comprobar que se trataba solo de una forma de promocionar un cambio de formato radiofónico). Su partitura es la más vendida en la historia de la música rock.

Los reyes de la "apropiación cultural", décadas antes de que
se acuñase el concepto
Un hito tan deslumbrante no ha dejado de generar sombras a su alrededor. Siendo Led Zeppelin una de las bandas más dada al saqueo de temas del acervo tradicional del blues, "Stairway to Heaven" no iba a escapar de la acusación de plagio. Esta se produjo formalmente en 2016, cuando los miembros de la banda Spirit, una vez fallecido su líder Randy "California" Wolfe, llevaron a los Zeppelin ante la corte, aunque la demanda acabó siendo desestimada en primera instancia por el juez.

El argumento de la banda californiana fue la -discutible- similitud entre el comienzo del tema de los británicos y uno de los pasajes de su pieza instrumental "Taurus", publicada tres años antes de que Led Zeppelin IV viera la luz, similitud ya apuntada en el segundo video que ilustra esta entrada pero que podemos juzgar más adecuadamente escuchando la pieza en su totalidad.



La sentencia de 2016 ha sido apelada y este 23 de septiembre se reanuda la vista judicial en la que se pretende dirimir cuanto hay de copia y cuanto de original en el arpegio con que comienza "Stairway to Heaven", dado que el resto del desarrollo del tema hasta llegar a su mítico solo es mérito exclusivo de la dupla Page-Plant. ¿Es la coincidencia de tan solo tres compases una base suficiente para acreditar en lo sucesivo a Randy California como co-autor de la canción más emblemática de Zeppelin (amén de los royalties -nada despreciables- que cobrarían sus herederos)? Parece un poco traído por los pelos, aunque existen otros temas del cuarteto algo más que "inspirados" en canciones previas y que, sentencia judicial mediante, les han obligado a acreditar como autores a otros músicos como en el caso de Jack Holmes, a quien "robaron" íntegra "Dazed and confused", Ritchie Valens por los "préstamos" de "Boogie with Stu" o Willie Dixon por "Bring it on home".

"Pecadillos" aparte, existen sucesiones de acordes muy comunes en el blues y el rock y a las que se ha recurrido continuamente. Los arpegios que aparecen a partir del segundo 45 de "Taurus" pudieron haber inspirado la entrada de "Stairway to Heaven" tanto como inspirarse a su vez en la interpretación acústica que Davey Graham hizo diez años antes de “Cry Me a River”, ... ¿hasta donde podemos llevar la búsqueda del autor de unos acordes? Solo Dios crea de la nada, y los músicos de rock -pese a las pintadas fanáticas que Clapton inspirara en su tiempo- no son Dios.

La histórica pintada en una pared del metro de Islington que inauguró el cul-
to cuasi-religioso a un guitarrista proveniente, como el propio Jimmy Page,
de los reverenciados Yardbirds. Obsérvese el sacrílego proceder del perro,
que evidencia el palindrómico conflicto DOG/GOD.




Ya en su día los abogados de Page y Plant alegaron que el arpegio inicial de "Stairway to Heaven" puede rastrearse en composiciones anónimas de todo tipo desde el siglo XVI, por lo que pretender derechos de autor sobre él sería abusivo. Pero el beneficio económico que se seguiría para los demandantes resulta un bocado muy apetitoso, dado que, según cálculos dados a conocer por "Los Angeles Times" en 2008, la canción habría generado hasta entonces 562 millones de dólares en ventas y royalties.

Mister "toma la melodía y corre"
Tampoco es cuestión baladí señalar que el compositor de "Taurus" nunca quiso plantear una reclamación judicial contra Led Zeppelin, banda con la que Spirit compartió escenario en diversos festivales durante los últimos sesenta, y que si bien hubiera deseado alguna forma de reconocimiento por lo que consideraba su contribución personal a una canción inmortal, parecía buscar una mera retribución moral, no económica. La madre de Randy, Bernice Pearl, recuerda la decepción de su hijo al reconocer que “(Page y Plant) deberían haber tenido al menos el detalle de hacer una llamada telefónica, algo así como decir “Gracias”. Algo. Pero nunca llegó”.

17 años después de que Randy Wolfe falleciera sus herederos interpusieron la demanda por plagio contra Led Zeppelin a rebufo de la sentencia por la que un juez de Los Angeles condenó a Pharrell Williams y Robin Thicke por plagiar, en su éxito "Blurred lines", la canción de Marvin Gaye "Got to give it up", sentencia que amenazaba con abrir la caja de los truenos en una industria que recicla melodías al por mayor, convirtiéndolas en clichés recurrentes. Véase al respecto lo fecunda que resulta una melodía barroca tan básica como el "Canon" de Pachelbel:



La gran mayoria del blues y el rock esta construido sobre una secuencia estándar de doce compases de tónica, dominante y subdominante. Otra cosa son las melodías y letras coincidentes, que de todo hay en las muchas composiciones "recicladas" por Led Zeppelin.

Solo que pretender sacarles los colores por la palmaria demostración de hasta dónde pueden llevar unos compases básicos oscila entre el oportunismo y el fraude de ley. Que han robado lo que no está escrito es indiscutible. Que nadie ha pulido el fruto de su robo, devolviendo al oyente gemas en bruto talladas hasta el límite del perfeccionismo humanamente concebible -e incluso más allá- es también incuestionable. Sus versiones son tan apabullantes que nadie -NADIE- ha logrado versionarles a ellos de un modo mínimamente convincente. Los elegantes ladrones de los hallazgos de Willie Dixon, Bukka White, Sleepy John Estes, Howlin’ Wolf, Memphis Minnie o Muddy Waters trasmutaron todo ese material en oro de 24 kilates. Está en la lógica del sistema que se enriquecieran con ello. Pero también han enriquecido las vidas de los que amamos la música.

Robert Plant, un Adonis del rock cuya pose fue imitada hasta la saciedad por
los "frontmen" que seguirían su estela, desde Coverdale hasta Dave Lee Roth

Digamos que aquí no hay inocentes, aunque existen culpas matizables, y según este opinador, incluso justificables. Ética y arte no siempre van de la mano, y tal vez lo que no se perdona a la banda sea haber devuelto mejorado tanto material del que se adueñaron sin permiso. Es una vieja historia, muchas veces repetida. Como recuerda Arcadi Espada en su último artículo dominical en "El Mundo", es "el caso, por ejemplo de aquel Dylan de 19 años -escúchalo-, cuya niñez parecía mecida en una cabaña de Tennessee por Bessie Smith, y que en realidad era nieto de judíos del Este, comerciantes de bata gris. Y va y reinventa el folk, el country rock y el blues de un golpe". Y todavía omite el artículista su recuperación del gospel al hilo de aquella inesperada conversión al cristianismo ocurrida en los últimos setenta.

El éxito y la fama han bendecido a estos forajidos, que renovaron la sonoridad del blues primitivo incorporándolo a su torrencial estilo. ¿Qué ha sido el rock, sino el fruto paradójico de un cruce de caminos en el que el diablo ha pagado generosamente la venta de mucha alma -de mucha inocencia- a las discográficas?

"La canción es simpre la misma", tanto el título de su película en concierto co-
mo la cínica confesión de lo poco que disimulaban sus usurpaciones musicales

Los historiadores del mañana llenarán páginas y páginas con el análisis de todo lo que no cabe en esta sucinta entrada, desde la asunción por parte de Plant de la tímbrica doliente e inspirada de Janis Joplin -Page declaró preferir en primera instancia la resultona voz de un Rod Stewart abocado a la independencia del solista para los "New Yardbirds" que acabaron por transmutarse en Led Zeppelin- hasta el paradójico y simétrico plagio perpetrado por Deep Purple en el tema que incluye el otro gran solo de guitarra de los primeros setenta, "Child in time", cuya entrada robaron a otra banda californiana, los "It´s a beautiful day", autores del "Bombay calling" saqueado sin pudor por el teclista Jon Lord a mayor gloria del naciente "heavy metal".

Indudablemente, unos impúdicos plagiarios. Pero como
plagiarios, sin duda los mejores.
Solo Dios crea "ex nihilo", y los demiurgos del "hard rock" setentero, puestos a buscar una materia prima adecuada, bebieron de las mejores fuentes disponibles.

El resto es magia y alquimia de la mejor calidad, tan disfrutable hoy como hace 48 años.

Y nadie que pulse sobre el vídeo que abre esta entrada encontrará el menor argumento con que negarlo.

... diga lo que diga el jurado convocado el próximo día 23.

(posesodegerasa)